Propuesta para Mexico Deconocido

Expedición ecuestre

de los valles centrales del Estado de Oaxaca

a la costa oaxaqueña en Puerto Escondido.

Mary Jane realiza sus scoutings con su valiente yegua Newest Style.

Ruta:

– Rancho Pitaya en Rojas de Cuauhtémoc, Valle de Tlacolula, región de Valles Centrales  a la Costa Oaxaqueña.

  • 250 kilometros
  • 6 dias cabalgando

Saliendo a caballo rumbo el Valle de Ocotlan.

Fechas: Fecha 15- 21 enero 2019

Este es el momento de capturar las riquezas culturales. Visitando estas regiones se siente que el tiempo se ha detenido. Encontramos la sustentabilidad a un nivel micro, donde la gente aun son dueños de sus tierras y su tiempo. Estos son lugares donde en gran parte la empresas transnacionales no han incursionado y la maquinaria moderna no tiene lugar en las colinas empinadas.

El objetivo:

La agricultura tradicional de Los Valles Centrales.

Dar a conocer de cerca, a un a un ritmo que entretiene a lector, de las maravillas diversas desde el centro del Estado hasta la Costa Sur. Al reconocer su importancia y dar difusión de ello crea uno consciencia en la necesidad de conservar lo que todavía existe. Con ser simple el hecho de visitar estos lugares como turista, se apoya a detener a la modernización innecesaria y cosmética.

Antecedente de la organizadora: Soy, Mary Jane Gagnier, mexicana por naturalización, canadiense por origen y radico en el capital del estado de Oaxaca desde 1986. Hace trece años inicie una odisea ecuestre que empezó por mis alrededores en el valle de Tlacolula y se fue expandiendo por los valles centrales, la Sierra Juárez y la región de la Cañada de Cuicatlán.

Mary Jane cabalgando por el Valle de Tlacolula

Al conocer mas y mas lugares a lomo de caballo, lejos de sentir que los horizontes se me iban disminuyendo, entendí que la exploración de Oaxaca muestra un sinfín de distintos mundos donde los paisajes, la flora, la geología y la gente que lo han hecho suyo, van cambiando al paso de mis intrépidos equinos.

En 2006, en compañía de mi hijo Gabriel, entonces de 14 años de edad, encabecé una ruta a caballo de cinco dias por los pueblos mancomunados de la Sierra Juárez. ¡La experiencia fue inolvidable! Me di cuenta de la cantidad de interesantísimas veredas y brechas, una aventura en si transitarlas y estas vías rusticas me permitieron llegar a lugares fascinantes que quitan el suspiro.

A raíz de esta vivencia abrí Horseback México. Esta pequeña empresa de ecoturismo ecuestre se dedica a paseos cortos y largos con la finalidad de proporcionar, a quien le interesa, la oportunidad de conocer a traves de sus senderos y brechas una faceta de Oaxaca poco conocida.

Mary Jane y Centurión subiendo las dunas de la Cañada de Cuicatlan.

Al poco tiempo experimenté mi primera competencia de alta resistencia ecuestre organizada por el ex gobernador de Oaxaca Diodoro Carrasco, en su querida región de la Cañada. Ese día monté 40 kilometros, terminé la ruta conservando mi caballo en excelente condición y el logro me abrió nuevos horizontes de conocer el estado de Oaxaca montando a caballo.

Los equinos intrépidos de Rancho Pitaya.

Con un curiosidad casi incansable he explorado a caballo cientos de kilómetros del Estado. En 2016 partí a caballo desde mi rancho en Rojas de Cuauhtémoc, en el Valle de Tlacolula, para atravesar durante una semana la Sierra Juárez hasta llegar a Macuiltianguis, pueblo zapoteco que colinda con la región Chinanteca.

He montado a muchos rincones de los valles centrales, desde San Sebastián de la Grutas al poniente con sus espectaculares cuevas, hasta por el extremo oriente a la hacienda de Guegorene, envuelta en especies endémicas de copales, acacias, agaves y cactáceas. A caballo he salido de la Cañada de Cuicatlán hasta llegar a la región de la Sierra Pápalo.

Como atleta he terminado mas de 1,800 kilómetros de competencias de alta resistencia en varias estados del país, así como en los E.U.A.

Mary Jane cruzando la meta al final de 80 km. de carrera de alta resistencia.

¿Porque a caballo? Con caballos bien entrenados y en buen estado físico, el jinete puede transitar con facilidad 40 kilómetros diario. A diferencia de hacerlo a bicicleta o a pie, el caballo se fija en sus pisadas liberando al jinete para enfocarse en sus alrededores, para observar con detalle lo que esta pasando muy cerca, así como para observar los horizontes.

El caballo va donde las cuarto llantas no entran, trota las brechas y caminos reales que se han vuelto angostas por el exuberante renacimiento de la naturaleza .

Ejemplos de vistas, experiencias y encuentros por la ruta Oaxaca-Puerto Escondido.

El portillo de Santo Domingo Jalietza.

Día 1: Al seguir una sinuosa vereda forjada de carrizales, transitado diariamente por pastores con sus chivos y ganado, llegamos al pueblito de Santo Domingo Jalietza. Este pueblo, cobijado en el rincón sur del valle de Tlacolula, guarda un antiguo portón que marca la entrada al Valle de Ocotlán. Cabalgamos entre sus calles pasando bardas de adobe y cercas de carrizo. En la sombra de un frondoso mezquite se encuentra sentado un cestero que con solo sus manos y el apoyo de una navaja transforma los largos tallos de carrizo en grandes cestos piscadores. Sus obras son ligeras pero fuertes y aun en tiempos actuales, son la mejor opción para quien camina los surcos del campo para cosechar las mazorcas de maíz.

Un maguey de Tepextate en quiote.

Por la tarde atravesamos el Valle de Ocotlán. Trotamos brechas pasando sembradillos de nopalitos – picudos soldados enfilados para las cosechas diarias. De pronto el paisaje deja de ser valle y la vista se llena de loma tras loma, con un intenso tono de paja dorada. Magueyes marcan la ruta, colonias de Cuiche predominan las orillas de la brecha. Cuando deja de ser brecha y se reduce a una vereda, especies de Tepextate y Jabalí dominan el entorno. Candelabro de pitayo y tunillo sobresalen a la vista.

Restos de un asentamiento aparece, primero un paredón, luego una enorme chimenea, cuando de repente una capilla sin techo llega a la vista. Estos edificios en ruinas y muchos otros conforman el Beneficio Viejo de los Skidmore. Este fue uno de los beneficios de plata y oro más productivo del Estado a finales del sigo diecinueve y hasta la Revolución. Nos recibe un heredero de esto majestuoso testimonio de tiempos pasados. Aquí acampamos.

 

Atravesando el Valle de Ejutla.

Día 2: La ruta nos lleva pasando minas abandonadas con nombres como La Colmena y haciendas como La Consuelo, todos desmoronándose en la historia. Rodeando las faldas de la imponente cordillera nombrada El Labrador solo con un leve ascenso aparece encinos y ocotes.

Pernoctamos en la cabañas de adobe en Bonanza, un centro de capacitación ecológico destacado por sus huertos orgánicos y construcciones de material sustentable.

Día 3: Ya adentrando en el Valle de Ejutla, la ruta inicie sobre una antigua vereda que transitan los peregrinos que van a Juquila.

La sustentabilidad tradicional.

Las tierras se vuelven coloradas y una yunta de bueyes avanza sobre el horizonte. Jalan una carreta amontonada con tercios de zacate seco. Las ruedas rojas de la carreta destacan contra los tonos ocres del paisaje invernal. Nos acercamos, y deteniendo los caballos, pausamos para saludar al campesino y charlar sobre su cosecha, el clima y el cuidado de sus bestias.

 

 

El gran portón de adobe de Beneficio Viejo

Una mancha inmensa de tono verdinegro anuncia la llegada a La Ciénaga. Los sabinos señalan agua fresca. De agujeros en las planchas de piedra caliza brotan aguas dulces y cristalinas que alimentan este bosquecillo de ahuehuetes. El pueblo de San Bernardo ha creado este poco-conocido centro de recreación. Orgullosamente nos invitan a acampar en sus instalaciones.

Día 4: Dejando a espaldas los valles centrales, avanzamos a trote y galope al portillo de las tierras de los Coatlanes. Encinos embellecidos por orquídeas colgantes se entremezclan con bromelias enormes cobijadas en las ramas de pinos, endémicos en la región.

La Sierra Sur de Oaxaca

 

San Sebastián se mece sobre las dos vertientes, al norte los valles centrales y al sur la empinada ladera de la costa oaxaqueña. Aquí es la tierra del café, donde costales de este producto llegan a las casas establecidas de la comunidad. Burros y mulas aun recorren las calles del pueblo. Son la forma de trasladar el grano desde los cafetales hasta las fincas. Mientras gozamos de café de olla y tortilla recién hecha en comal de barro charlamos con unos lugareños en una casa de huéspedes tradicional.

Los burros de la Sierra Sur.

Día 5: El paisaje cambia al paso alegre de los caballos. El día pasa en camera rápida. Siguiendo una antigua vereda, los pasos de los caballos acojinados por la rica vegetación, va de las resbalosas agujas de los pinos al crujiente sonido de las hojas secas del encino. Helechos gigantes, de tamaño prehistórico, demuestran su exuberante elegancia. Hacia medio día descendemos a la tierra caliente.

 

Vegetación surreal.

La ruta desvía a “Los Guayabos”, aldea tipo Macondo, perdida dentro de fértiles platanales donde arboles de mango crecen a codazos con enredaderas que florean con un coqueto entusiasmo.

Pausamos en un arroyo para que los caballos beben de sus aguas cristalinas. Un par de urracas hermosas (Cariblanco) posan de cerca en un árbol de tamarindo para darnos la bienvenida. Hemos llegado al centro de ecoturismo La Reforma. El comisario de los bienes comunales nos guía a la joya de esta comunidad, la Cascada Encantada, una caída vertical de más de 50 metros. Después de cabalgar 40 kilómetros, su poza natural cautiva a los jinetes. Nos revivimos nadando en sus aguas diáfanas.

La cascada Encantada.

Día 6: Ganado gordo de raza Cebú reposa en pastizales bucólicos. Plantaciones de papaya y plátano y huertas de mango pintan el paisaje de la mañana. A media día, al llegar a Quequestle, donde el Rio Rana se junto con el Rio Colotepec, nos espera sobre la ribera el jinete costeño Marco Antonio Cruz. El aprendió de su papa los puntos seguros donde bandear el sinuoso rio en su trayectoria final al mar. Durante varias kilómetros, seguimos a este guía a su paso exacto en un zigzag de cruces del rio, ahora vuelto dócil después de meses sin lluvia.

Atardecer en la Playa de Zicatela.

Cerca del atardecer invernal, las largas sombras de cinco binomios se plasman sobre las arenas de la playa de Zicatela donde agarran un galope final en las olas del mar.

Gabriel y Mary Jane montando competencia de alta resistencia de 80 kilometros.

Integrantes: 5 jinetes

  • Mary Jane Gagnier
  • Gabriel Gerard Mendoza Gagnier : Al poco tiempo desde de su experiencia cabalgando los pueblos mancomunados, Gabriel se convirtió en un experto jinete, y al los diez y seis años representó a su país en “The North American Young Rider Endurance Championship”, un competencia de alta resistencia de 120 kilometros que se llevó acabo en Kentucky.Este año se tituló como medico veterinario del UPAEP y actualmente da servicio voluntario al beneficio burros y mulas en el estado de Oaxaca. El burro, como especie de mamífero, esta en peligro de extinción y el estado de Oaxaca aun representa uno de los mas variadas poblaciones en el planeta.
  • 3 jinetes mas, todos experimentados en la equitación de alta resistencia estarán invitados a compartir la aventura..